Lisboa, ciudad de la luz, ciudad entre siete colinas. Una ciudad renacida de sus cenizas tras un terrible incendio. Una capital europea que conserva el sabor añejo sin renunciar a la modernidad, que conserva sus fachadas de azulejos pasadas de moda, que acoge sin preguntar, que se ofrece al visitante sin dudarlo un instante. Es Lisboa, la ciudad de los sueños, donde la magia aparece tras cualquier rincón, donde el estuario del Tajo llena las mañanas de una luz diferente,donde los atardeceres son más luminosos y mágicos. Sí, amigos. Lisboa es una ciudad singular, sin duda uno de mis destinos favoritos, un lugar para visitar, para vivir… para soñar.

El viaje

lisboa_puertaUna vez que hemos decidido visitar la capital de Portugal, hay que decidir dos cosas: Cómo, cuándo y cuánto. Cómo vamos a viajar, en qué fechas, y c
uántos días lo haremos. Sobre las fechas, desaconsejo hacerlo en Semana Santa y puentes festivos en España, porque la afluencia de turistas es realmente exagerada, convirtiendo Lisboa en una suerte de Little Spain.

¿Cómo llegar?

En cuanto al cómo, depende del origen. Si vives en Madrid, Barcelona y otras ciudades alejadas del oeste, sin duda el avión es la gran apuesta. Se pueden conseguir vuelos desde Madrid por entre 30 y 50 euros ida y vuelta (Iberia, Easy Jet y Air Europa) y desde Barcelona por 70 euros (TP y Vueling). De todas formas, para elegir la mejor opción en una fecha determinada os recomiendo utilizar la web Skyscanner. Para los que decidan ir por carretera, hay algo más de 6 horas de viaje desde Madrid, y la autovía es de pago poco después de entrar en Portugal (cuesta unos 30 euros ida y vuelta).

¿Cuántos días son necesarios?

Ahora hablemos de los días que hacen falta para conocer este destino. Si es vuestro primer viaje y sólo vais a visitar Lisboa, necesitaríais al menos cuatro días (tres noches de estancia) para patear bien la ciudad, aunque con esfuerzo se puede hacer una buena visita en tres días. Si queréis aprovechar para conocer otros lugares del entorno, sería importante añadir más días al viaje (sí, sabemos lo difícil y caro que resulta, pero es solo un consejo).

Comer y dormir

Por lo que se refiere al hotel, es importante tener en cuenta varias cosas a la hora de elegirlo. En principio lo ideal es elegir un hotel en el centro, cerca del Barrio Alto, Chiado o de la zona de Rossio y Restauradores. Pero si vais en coche, sabed que en el centro de Lisboa es prácticamente imposible aparcar, y la zona azul predomina, y dejar el coche en un aparcamiento es bastante caro, así que aseguraos de que el hotel tiene aparcamiento. Así que a pesar de lo dicho, mi recomendación es alejaros un poco y utilizar el metro o dar un buen paseo, y para eso nada mejor que un hotel como el Luxe Hotel By Turim Hoteis, máxima calidad a buen precio (unos 50 euros/ noche para dos personas), en zona con aparcamiento accesible, a un paseito del centro y junto a una parada de metro.

Moverse por la ciudad

tranvia_lisboaLisboa es una ciudad para andar, andar y andar… para subir sus innumerables cuestas y para respirar su ambiente singular. Además, tiene una modesta, aunque eficiente y moderna red de metro, y los tradicionales tranvías.

También debéis calcular si os compensa comprar la Lisboa Card, lo que dependerá de las visitas que tengáis previsto hacer. Cuesta 18,50 euros para 1 día, 31,5 para dos y 39 euros para tres días (hay precios reducidos para niños). Conlleva descuentos en monumentos y acceso ilimitado a la red de transporte público. Para que hagáis cuentas, en dos días tendríais que visitar seis monumentos de pago para que os fuese rentable. Se compra en las oficinas de turismo o en el aeropuerto.

Las visitas y cosas que hacer

Durante vuestra estancia en Lisboa podéis hacer innumerables visitas, así que haremos un repaso de las más originales y, por supuesto, de las imprescindibles, dejando a un lado los museos, que dependen más de las inquietudes personales del viajero. Eso sí, los más singulares de la ciudad son el Museo del Fado (en Largo do Chafariz de Dentro,1, abre de miércoles a domingo, de 10 de la mañana a 6 de la tarde) y el Museo del Azulejo (Rua da Madre de Deus, 4, abre de martes a domingo).

jardines_lisboaCastillo de San Jorge. Situado en la colina de San Jorge, ofrece unas maravillosas vistas de la ciudad y permite comprobar cómo se modificó el urbanismo de la ciudad tras el incendio de 1988. Se recomienda subir en el mítico tranvía 28, que se puede coger en Rua da Conceiçao, junto a la Plaza del Comercio.

Elevador de Santa Justa. En pleno centro de Lisboa, encontraréis una de las atracciones más típicas de la ciudad. Es un ascensor que une a través de una subida de 45 metros la Baixa Pombalina y el Chiado, con clara inspiración en la obra de Gustave Eiffel. Ofrece buenas vistas del centro de la capital portuguesa.

Oceanario de Lisboa. Algo más alejado está el Parque de las Naciones, el recinto que ocupó la Exposición Universal de 1998. A diferencia de lo que ocurrió en Sevilla, la zona ha sido totalmente reconvertida y utilizada, con viviendas, centros comerciales y atracciones turísticas. Entre todas ellas destaca, en mi opinión, el Oceanario, el segundo más grande de Europa.

Barrio de Belém. También alejado del centro, es de visita obligada. Es el lugar en el que estaba el viejo puerto lisboeta, punto de partida y de llegada de los navegantes portugueses, como recuerda el bonito monumento a los descubridores. También allí está uno de los monumentos más reconocibles, la Torre de Belém, y el Palacio de los Jerónimos, en el que hay que entrar para disfrutar de un claustro maravilloso

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Fados. Esta maravillosa música es un estilo propio de Portugal, y una de las atracciones más ofertadas es una cena con música en directo. Hay que estar atento para no acabar en un local casi artificial diseñado para turistas y con precios prohibitivos. Yo recomiendo sin dudarlo la Parreirinha d’Alfama, un lugar tradicional regentado por una antigua fadista en el que es necesaria reserva previa y donde se pueden cenar unos exquisitos arroces a precio asequible. También me han recomendado el Restaurante Sr. Fado, así que lo dejo a vuestra elección.

Plazas del centro. El centro de Portugal está repleto de plazas maravillosas que merecen un paseo. Desde la famosa Plaza del Comercio (no os perdáis el atardecer desde la orilla del Tajo) a la Plaza de Rossio, la Plaza de Restauradores, y la más alejada a la Plaza del Marqués de Pombal… Normalmente cualquier ruta la iniciaréis desde la Plaza del Comercio, en un camino por la Rua Augusta… en el que os ofrecerán droga sin parar, normalmente marihuana. En realidad ni siquiera es droga lo que os venden, es una estafa, pero es ya algo típico de la ciudad.

Los miradores. Lisboa es una ciudad que se disfruta desde arriba, por lo que son habituales los miradores. Los más habituales son el de Santa Luzia, en Alfama, y el de San Pedro Alcántara, aunque hay muchos más.

Parque Eduardo VII y sus jardines botánicos, llamados estufas. Un gran parque donde relajarse, dar un paseo y obtener una visión diferente de Lisboa.

Cristo Rey. En la otra orilla del Tajo está el monumento del Cristo Rey, inspirado por la estatua del Cristo Redentor de Río de Janeiro. Lo mejor si vais en coche es visitarlo antes de entrar en Lisboa, por el puente 25 de abril. Está bien indicado y es un buen lugar para hacer fotos del puente 25 de abril y la ciudad.

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