Todos nos hacemos esta pregunta con cierta frecuencia, sin darte cuenta, la gente se compara con los demás y miramos a nuestro alrededor a ver quién es más feliz que nosotros y pensamos: “Mira ese, ¡qué feliz es! “. Con esta actitud vamos mal. Elimina las comparaciones.

Esto no es un artículo de auto ayuda, no tengo la receta exacta para ser feliz, muchos pensadores ya lo intentaron sin éxito a lo largo de la historia de la humanidad. Pero hay ciertos parámetros que nos pueden acercar a ese estado necesario para estar más a gusto con uno mismo, y sobre todo, alejarse de ciertas prácticas que nos hacen un mal innecesario.

Qué es ser feliz

Empezamos por saber lo que nos dice la definición: “Estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno”, esta definición nos deja claro que la felicidad es un dato muy personal para cada una de las personas. Con lo cual el primer paso es: conócete a ti mismo.

Voy a ser feliz

Piensa lo que dices y no digas lo que piensas.

Seguramente para conseguir ser feliz haya que empezar  por no ser políticamente correcto, es decir, practicar la “hipocresía emocional” con esta medida darás el primer paso para llegar al estado de ánimo de satisfacción. Me explico; a veces nos encontramos con personas que siempre dicen lo que piensan, sean verdades o no; no se paran a medir el dolor que causan. En un 90% de los casos, hablar sin pensar no cambia nada la situación, pero en todos los casos la empeora y aunque inmediatamente nos  hayamos arrepentido, el daño ya está hecho. Si constantemente hacemos daño a los demás, no conseguiremos encontrarnos bien con uno mismo.

Por lo tanto es básico para sentirse bien, entrenar la hipocresía emocional, ser un poco hipócrita a veces y callarte no es malo, medita bien, piénsalo todo, ponte siempre en lugar de la otra persona, y en frío responde con sosiego y tranquilidad, no es necesario llegar a la ofensa para explicar nuestro pensamiento.

Puedes ponerlo en práctica fácilmente, cuando te encuentres con un correo electrónico que te ha molestado o con el que no estás nada de acuerdo, no contestes en ese momento, archívalo y al día siguiente contestas, verás como puedes decir lo mismo, pero consigues decirlo de otra manera, que hará sin duda, sentirte más feliz a ti mismo. Hazlo así también con las personas cara a cara y todo será más fácil.

Lo primero eres tú

El camino para conseguirlo es sentirse bien con uno mismo, para esto es muy interesante poner en práctica el libro del Mago More, “Superpoderes del éxito para gente normal”, y ponerse retos que podamos cumplir y sobre todo practicar una vida saludable.

Un pilar importantísimo para nuestro cuerpo está en nuestra alimentación, una buena alimentación hace que nuestro organismo está más activo, conseguiremos que nuestro cuerpo funcione mejor y sea más fácil conseguir nuestras metas. El deporte es fundamental y necesario para conseguirlo. Andar, en casa, en el trabajo, cualquier tipo de ejercicio es necesario para que nuestra mente sea capaz de procesar todo el estrés diario, asimilarlo y gestionarlo correctamente, un reto muy interesante que nos propone el Mago More es andar cada día 10.000 pasos, solo con este reto la vida te cambia radicalmente.

Aplicando una dieta sana, un mínimo de actividad con nuestro cuerpo y saber gestionar la hipocresía emocional, tiene mucho recorrido para conseguir el éxito.

La familia

Es el mejor indicador de la felicidad, la familia en muchas ocasiones es la que más nos hace sufrir, por lo tanto, es importante conseguir el equilibrio perfecto, y la armonía necesaria para que esto no suceda. En cualquier caso los altibajos en la familia no tendrán una influencia negativa sobre la felicidad si pensamos que cuando las cosas se ponen difíciles se puede confiar en ella siempre.

En la familia hay que distinguir los grados de la misma, porque a mayor grado de familia normalmente será mayor el grado de dolor o de satisfacción, y con mayor grado familiar te costará más conseguir la hipocresía emocional debido a la confianza.

El primer grado de la familia: los hijos, los padres, la pareja, los hermanos es el grupo que de verdad marca tu estado emocional. Conseguir estar bien con ellos es proporcional a conseguir estar bien con uno mismo.  No pensar lo que se dice o simplemente no hablar con sosiego hace que la convivencia sea muy difícil. En este grupo familiar hay que saber perdonar, entender y pensar en el otro, cuidarle y siempre mostrarle tu apoyo, porque este grupo familiar es donde tú puedes sostenerte en momentos de zozobra y dificultades.


Segundo grado familiar
son los miembros familiares que heredas, de tu propia familia o por la familia política, este grupo es más importante para uno que a otros y de esto dependerá nuestro grado de dolor o satisfacción, todos tenemos primos que no son nada, y primos que son hermanos, familiares de tu pareja que los quieres como primos, y familiares de tu pareja que ni existen. Aquí es donde de verdad funciona la hipocresía emocional y no meterse en problemas, a veces callarse algo o no decir lo que uno piensa, hace que la convivencia sea más fácil. No tienes por qué ser amigo de todos pero no tengas problemas con ninguno, este grupo quizás no te cause gran apoyo pero cuidado, te puede generar muchos dolores de cabeza.

Los amigos

¡Cuidado! NO somos perfectos.

La amistad es importante no confundirla con el conocido, a lo largo de nuestras vidas, pasarán muchos conocidos, que van y viene según los momentos, pero decir amigos es algo más, por ello encontrar la verdadera amistad es muy importante, cuidarla como un tesoro, aquí si elegimos nosotros, por lo tanto, mejor pocos pero de calidad a muchos de falsedad.

Nuestra imperfección nos hace infelices, por eso hay que tener amigos. Un amigo es aquella persona que te soporta y te aguanta. Además, está ahí para compartir y disfrutar contigo.

La amistad produce felicidad. Ten amigos, serás más feliz.

El trabajo

El 87% de los trabajadores no trabaja en lo que le gusta

Se podría decir que la mayoría de las personas no se divierte en su puesto de trabajo.  Es necesario tener un buen ambiente y sobre todo generarlo claro!!! Por suerte o desgracia pasamos gran parte de las horas de nuestros días trabajando y en convivencia con nuestros compañeros de trabajo, por ello, es un punto que nos puede causar gran dolor, estrés, depresión y tristeza. Aunque no te guste tu trabajo es necesario sentirse respetado y valorado. Una de mis mejores decisiones siempre ha sido intentar ser el mejor en mi trabajo, hacerlo con pasión y cuidar del mismo como si fuese mío, esto siempre me ha ido muy bien.

Todos tenemos a nuestro lado el típico compañero, amargado, rey de la desidia y negativo que hace mucho daño al grupo, el más listo que todo lo sabe, nunca comete errores y para colmo no produce nada. Lo más fácil es apartarse y huir de este tipo de personas.

El dinero

Si empezamos con el famoso dicho “el dinero no da la felicidad” empezamos mal y seremos unos hipócritas, es verdad que el dinero no te garantiza el estado de felicidad. Más bien es la falta de éste mismo quien te puedo crear un estado totalmente opuesto a la felicidad, es decir, entrar en un estado de depresión y angustia. El dinero nos ayuda y facilita muchos aspectos de nuestro día a día, conseguir una tranquilidad hace que nuestra vida sea más tranquila.

No creo que cuanto más dinero puedas conseguir más fácil sea encontrar la felicidad. Estamos cansados de ver famosos deportistas que lo tienen todo, coches de lujos, mansiones, jet privados, fama, gloria y aun así siguen frustrados y amargados consigo mismo.

Al final cada persona se pone el nivel de felicidad y amargura acorde a sus necesidades, da igual el nivel social, económico, o ideológico, conseguir la felicidad es igual de fácil o difícil para todos.

CONCLUSIONES

Para mí el estado de felicidad es lo más parecido a tener tu mente plana, estar tranquilo, cuantas más veces consigas que tu estado esté en NIVEL PLANO, más cerca estarás de la felicidad. Por debajo esta la tristeza y en el lado superior la alegría. Pasar de uno de estos puntos a otros nos provoca estrés emocional y nos hace difícil disfrutar de las cosas más importantes.

Un estado plano es lo ideal para ser feliz.

Si después de todo esto sigues sin tenerlo claro aplica lo que dice la ciencia. Hormonas y neurotransmisores juegan un papel fundamental en la felicidad de nuestro día a día.

Dopamina, serotonina, endorfinas, oxitócica…son las responsable de las sensaciones placenteras, estados de ánimo, mimos, cariño…capaces incluso de controlar el dolor.

¿Sabes qué actividades puedes hacer para que tu cuerpo produzca esas hormonas de forma natural? Hacer el amor, hacer deporte, escuchar música o bailar, tomar el sol y dieta sana.

Así de fácil. ¿Y tú? Cuéntanos qué es ser feliz para ti.

Sobre El Autor

Director Creativo

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